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Certificaciones médicas son la primera causa de ausentismo laboral

agosto 9, 2017 Comentarios desactivados en Efectos legales del uso de certificados médicos falsos Views: 1323 BLOGS

Efectos legales del uso de certificados médicos falsos

Dr. Fernando Posada
Departamento Legal de Baker Tilly

 

El presente análisis pretende descifrar desde una óptica criminal las consecuencias de la confección y uso de certificados médicos falsos, problemática de destacada relevancia si se tiene presente el aumento del ausentismo laboral, sobre todo luego de la reforma del sistema implementada en el año 2010, producto de la cual el Banco de Previsión Social delegó en los médicos particulares la facultad de extender certificados hábiles para la concesión del subsidio por enfermedad.

Las eventuales conductas de falsificación y/o uso de certificado médico falso están previstas como delito por el Título VIII del Código Penal, en el marco del capítulo de delitos contra la Fe Pública, la que se entiende como fundamental para una sociedad, quien debe confiar en la aptitud probatoria de ciertos documentos a efectos de asegurar el tráfico jurídico.

Lo que se protege en definitiva es la capacidad probatoria de ciertos instrumentos, de modo que el bien jurídico protegido es la confianza social en determinadas relaciones referidas al tráfico jurídico, donde debe regir un principio de confianza indispensable para esa vida social de relación e interacción constante de las personas en el mundo real[1].

En nuestro ordenamiento, quienes están dotados legalmente de la capacidad de otorgar fe pública y brindar una presunción de autenticidad sobre los actos o documentos que expiden son, por antonomasia, los Escribanos Públicos. Sin embargo, en otras ocasiones la ley también confiere tal eficacia probatoria a otros documentos tales como las partidas de nacimiento, defunción, matrimonio, etc., las declaraciones juradas, declaraciones testimoniales o ciertos certificados expedidos por particulares, como el que nos ocupa en esta instancia: el certificado médico.

Con relación específica a este tema, son tres los delitos que pueden cometerse, de acuerdo a la situación de que se trate.

 

Falsedad ideológica de certificado médico

El certificado puede definirse como aquél documento que sirve para constatar una realidad determinada. A diferencia de otros, no es constitutivo de un negocio o acto jurídico, sino que refleja otro hecho externo e independiente al mismo.

En este sentido, el artículo 241 del Código Penal dispone: El funcionario público, que en el ejercicio de sus funciones, extendiere un certificado falso, será castigado con tres a veinticuatro meses de prisión. Con la misma pena será castigado el particular que expidiere un certificado falso, en los casos en que la ley le atribuyese valor a dicha certificación.” Como se aprecia, mientras el primer inciso de esta norma apunta a la certificación falsa realizada por funcionario público, el segundo inciso hace extensiva la tipificación a la falsificación hecha por un particular, toda vez que la ley le atribuyese cierto valor.

Estamos ante un típico caso de falsificación ideológica, toda vez que el documento formalmente es auténtico, aunque su contenido es internamente falso. El problema no está en el continente, sino en el contenido.

Por lo tanto, el médico que certifique una situación que no es real estará incurriendo en el delito aludido, toda vez que la ley le atribuyere a esa certificación un cierto valor, extremo que, como vimos, se verifica en materia de certificaciones laborales.

A los efectos de este artículo, el autor de este delito no puede ser otro que el médico certificador, que es quién expide el certificado ideológicamente falso. Pero además de su responsabilidad en calidad de autor, aquellas personas que soliciten el certificado médico falso a sabiendas de dicha situación o, aquellos que colaboren en su confección, cometerán también este delito, ya sea en carácter de coautores o de cómplices, según el caso. Todo esto sin perjuicio de que en el caso concreto y de acuerdo a cómo se verifiquen los hechos, el delito estudiado podrá llegar a concurrir con otros –por ejemplo, con el de estafa-.

 

Falsificación material de certificado médico

A diferencia de la hipótesis anterior, la falsificación material de un documento se verifica cuando se altera formal y exteriormente un documento, ya sea mediante la confección de un documento enteramente falso o por la alteración de uno verdadero.

A este respecto, dispone el artículo 242 del Código Penal: El que hiciere un documento falso en todo o en parte, o alterare uno verdadero de la naturaleza de los descritos en el artículo precedente, será castigado con la pena de tres a dieciocho meses de prisión.”

Como se aprecia, esta norma complementa la anterior, dejando establecidas como delictivas todas las conductas que impliquen la falsificación de un certificado médico, ya sea cuando se fragua su contenido, como cuando se altera exterior y materialmente el mismo.

Se hacen extensibles a esta modalidad delictiva las consideraciones efectuadas en el caso anterior, respecto a que también responderán penalmente aquellos sujetos que hayan solicitado o hayan colaborado con la confección del certificado falso o la alteración del verdadero.

 

Uso de certificado falso

Finalmente, el artículo 243 del Código Penal tipifica como delictiva la conducta de “El que, sin haber participado en la falsificación, hiciere uso de un documento o de un certificado, público o privado, será castigado con la cuarta parte a la mitad de la pena establecida para el respectivo delito.”

Este artículo castiga en forma autónoma a aquél sujeto que usare un certificado -en este caso certificado médico- falso, entendiéndose por “uso” al empleo del mismo de acuerdo a su finalidad. En el caso del certificado médico, la conducta castigada sería la del sujeto que buscare darle el destino natural al documento falsificado, tal como si el mismo fuera veraz.

Este artículo es aplicable al sujeto que usare el certificado falso sin haber participado en la falsificación, es decir, sin haberlo falsificado él  y sin haber colaborado con que otro lo falsifique. Si quien hace uso del documento apócrifo es una esas personas que participó en su confección -ya sea material o ideológica-, se aplicarán los artículos anteriores y no este, tal como vimos.

Como se aprecia, el delito se castiga con una pena sensiblemente inferior a los casos anteriores justamente en virtud de que esta persona no participó en la falsificación, sino que se aprovecha de la misma obteniendo algún beneficio en concreto –en el caso que nos ocupa, el amparo a un subsidio estatal-.

 

Conclusiones

Tal como venimos de ver, la falsificación de certificados médicos, además de constituir una falta ética de entidad y de ser generadora de responsabilidad civil, expone a quién la realice o se valga de ella a un reproche de índole criminal.

El médico deberá en todo caso documentar lo que efectivamente constata de acuerdo a su “lex artis” y en mérito a ello, prescribir el tratamiento –y en su caso reposo- que corresponda. Cualquier discrepancia intencional entre el contenido del certificado y la realidad verificada tornará a la conducta como delictiva. Asimismo, aquél que haga uso de dicha certificación médica, aún cuando no haya participado en su elaboración, también podrá responder penalmente por ello.

 

[1] LANGÓN CUÑARRO, Miguel, Código Penal y Leyes Complementarias de la República Oriental del Uruguay, Tomo II, Universidad de Montevideo, año 2013, pág. 395

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